Mostrando entradas con la etiqueta Textos que surgen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Textos que surgen. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de mayo de 2013

Sobre Spinoza. En torno al Libro V de la Ética




Nicolás Cerruti  

En la clase 9 de El ser y el Uno Miller nombra la “posición de lo real” en el psicoanálisis, buscado por él. Determina que se asienta en el Uno, en el significante uno (S1) y en el Goce (lo que Freud entendía como libido).
            La conexión entre uno y el otro, S1 y Goce, la encuentra también explicitada en el libro 5 de “La Ética” de Spinoza. Y en Freud en la fijación (fixierung), cuando la pulsión se detiene, y esto determina que vuelve al mismo lugar.

En Spinoza podemos proponer dos argumentos que nos ayudarán a la hora de encarar el libro 5.

1)       Dios es naturaleza.
2)       La naturaleza es entendida como:
Naturaleza Naturante: esencia, potencia universal, lo que es en sí.
Naturaleza Naturada: efectos de aquella, son lo producido.

Con esto ya podemos pasar al libro 5. Este se llama:

Del poder del entendimiento o de la libertad humana


“…que el apetito por el que se dice que el hombre obra y el apetito por el que se dice que padece son uno y lo mismo”.SPINOZA


Aclaremos que la potencia es la de la razón, contra los afectos. Y que la libertad la entiende como beatitud.

Un axioma dice: “La potencia de un efecto se define por la potencia de su causa (…) porque su esencia se define por su causa”.
·         “El esfuerzo «conatus» con que cada cosa intenta perseverar en su ser, no es distinto con la esencia actual de la cosa misma”.

Afectos:

Los pensamientos y cuerpo (afecciones) tienen el mismo orden.
La idea clara y distinta sobre un afecto hace que padezcamos menos o nada ese afecto (tal vez como idea confusa).
·         Podemos formarnos un concepto de cualquier afección.
“Un afecto es la idea de una afección del cuerpo”.
·         El pensar es el remedio contra los afectos.
Entender todas las cosas como necesarias hace que tengamos más poder sobre los afectos y se padece menos.
·         Porque en la naturaleza no hay nada contingente, todo está determinado a existir y obrar de cierta manera.
El afecto es más potente cuanto más causas simultaneas, y se impone más; es preferible no encontrar una única causa.
·         Un afecto es malo por contrariar nuestra naturaleza, nuestro potencial de ordenarlo con el pensamiento.
Sin embargo, todas las afecciones pueden remitir a la idea de Dios, cuanto más se conoce a sí mismo, más se ama a Dios.

[1ra conclusión: un afecto es asociado a una idea; es una idea confusa; si conocemos su causa deja de afectarnos. Un afecto es aquello que no nos deja ordenar con el pensamiento, que nos entorpece nuestro potencial. Un afecto es el goce, y una idea es el S1, si a esto se llega por el conocimiento, y si ese S1 es el Uno, que es Dios. Dios es una idea adecuada, perfecta, eterna, infinita, causa de sí, de existencia necesaria. Pavada de S1. La potencia de Dios consiste en la causalidad que produce todo lo que es produciéndose a sí misma.]

Conocer:

Conocer las cosas según el tercer género de conocimiento es lo más supremo (ciencia intuitiva, conocimiento de Dios), y donde se lo desea más. “Cuanto más conocemos las cosas singulares, tanto más conocemos a Dios”.

Desde la perspectiva de la eternidad, no se puede explicar el tiempo, sin embargo razón y espíritu, concibiendo la esencia del cuerpo, si lo hacen desde esta perspectiva, hacen que la eternidad implique existencia.

“La eternidad es la esencia misma de Dios”, se lo concibe como “entes reales”.
·         El espíritu eterno, causa adecuada y formal.
·         Amor intelectual a Dios, es no hacer de Dios un ser exterior, y un objeto.

“El espíritu no está sujeto a los afectos comprendidos dentro de las pasiones sino mientras dura el cuerpo”.
“Un afecto es, pues, una imaginación, en cuanto que revela la constitución actual del cuerpo”.
“Este amor del espíritu es una parte del amor infinito con que Dios se ama a sí mismo”, y esto no se puede suprimir.

[2da Conclusión: un afecto, o goce, es casi como decir un cuerpo, es lo que dure en tanto el cuerpo dure. Pero eso hace que el cuerpo sea actual, por la idea que de este afecto tenemos. Sin embargo el afecto de los afectos, la beatitud, o el amor intelectual a Dios, nos acercan a que el espíritu es en parte infinito.]

domingo, 26 de mayo de 2013

De los discursos hacia la última enseñanza de Lacan




Gerardo Maeso


Lacan con sus cuatros discursos, en el seminario XVII El revés del psicoanálisis, realiza una formalización precisa para orientar la práctica psicoanalítica y definir el vínculo entre los seres hablantes, generando como consecuencia una incidencia plena en lo político.
       El discurso de la histeria, aquel que articula la práctica freudiana, demuestra cómo el sujeto en nuestro quehacer produce un saber a costa del amo, saber que en la ciencia constituye una realidad engañosamente neutra y que en nuestros casos muestran la privación de goce y la insatisfacción del deseo.
Este discurso, que da cuenta de la clínica bajo transferencia al diferenciarse de la clínica psiquiátrica clásica y de la moderna dada por los DSM, presenta una estructura inercial que le hizo sostener a Lacan: “la histeria se cura de todos sus síntomas menos de su histeria”.
       Fue pensado entonces un cuarto de giro del discurso de la histeria y surgió el del psicoanálisis, un nuevo discurso potente, para resolver aquella inercia que alberga la insatisfacción en su trama.
       Así el discurso psicoanalítico ubica como agente al objeto a, condensador de goce, quien pone al trabajo al sujeto, para dejar caer como producto a los significantes amos, liberando a los saberes de la tiranía de aquellos, quedando el saber en el lugar de una verdad, la que muestra –como lo señalaron nuestros colegas citando a Lacan–: “Solo es factible entender lo político si se reconoce que no hay discurso y no sólo el analítico, que no sea del goce, al menos cuando de él se espera el trabajo de la verdad”.
Pero debemos reconocer que el discurso de la histeria –análogo al discurso de la ciencia– tiene su revés en el discurso de la universidad. Éste intenta con el saber dar cuenta del goce para ponerlo a su servicio, dejando caer como resto a nuestro sujeto, que en su desposesión será privado de los significantes que le permitan al menos una identificación.
El significante amo, instalado en el lugar de la verdad, hará que el saber devenga “todo saber”, una nueva tiranía que amparada en la causalidad pretende evaluar cualquier actividad humana, haciendo del hombre un ser objetivable y medible con ayuda del número y del cálculo.
Así Lacan en la conferencia de Milán de 1972 observa que un discurso verdaderamente pestoso, “pesteux”, es aquel que está al servicio del capitalismo. “Eso basta para que eso marche sobre ruedas, pero justamente eso marcha demasiado rápido, eso se consume como un alimento, eso se consume como el fuego consume un caserío”.
No sólo el saber científico técnico derriba las barreras ecológicas por una producción desenfrenada sino que, a pesar de los derechos del hombre que limitan la destrucción de la vida y los bienes, la escena bélica promueve un nivel de crueldad desconocido hasta hoy. El cuerpo del hombre muerto se procesó y se consumió como un material más en el mantenimiento de los campos de concentración.
Las armas inteligentes, de gran poder destructivo, promueven la formación de combatientes que parten de la premisa de su autoeliminación al formar parte solidaria de los artefactos destructivos.
En el seminario De un Otro al otro Lacan señalaba que la pérdida de goce instalada por el rasgo unario podía recuperarse como lo indica: 1/ a = 1 + a.
Esta fórmula se desvanece recién cuando en el seminario Aún problematiza al objeto a y lo convierte en semblante. Desde ahí sus cuatro discursos quedan referidos a una teoría del valor y observa que el objeto pequeño a se desnaturaliza al pasar de ser un objeto referido al cuerpo para representar un valor: el plus de gozar.                                                                                       
J.A. Miller en “Una Fantasía” en Comandatuba decía: “La práctica lacaniana, tiene que vérselas con las consecuencias de este éxito sensacional, consecuencias que son sentidas como del orden de la catástrofe. La dictadura del plus de gozar desbasta la naturaleza, hace estallar el matrimonio, dispersa la familia y modifica los cuerpos no simplemente bajo los aspectos de la cirugía estética. El psicoanálisis que hizo temblar los semblantes sobre los cuales descansaban los discursos y las prácticas… constata hoy que es víctima del psicoanálisis… el padre, el Edipo, la castración, la pulsión, etc., también se pusieron a temblar.”

Lacan intenta entonces refundar la experiencia analítica en otras coordenadas que desplacen a las estructuras discursivas que se generan a partir del lenguaje.
La noción de síntoma vuelve a la escena analítica y social para mostrar que la verdad constituye un recurso endeble para aliviar a ciertos sujetos que continúan padeciendo, a pesar de haber sido analizados, como señalaba Freud en la reacción terapéutica negativa.
En el seminario R.S.I. no sólo plantea que el síntoma es lo que del “inconsciente puede traducirse por una letra, en tanto en esta la identidad de si a si está aislada de toda cualidad” y no depende del Otro.
¿Qué significa esta afirmación? Que el goce no se deja tomar integralmente por el significante, ni por lo que en el Otro se estructura como discurso y se vuelve legible como sentido.
En oposición a lo esperado, Lacan considera que el síntoma no parte para nosotros de la medicina, ni del psicoanálisis sino de Marx, tal como lo definió en lo social. Extraña inversión que muestra una fe en el hombre indiscutible, porque el proletariado, al ser despojado de todo, vehiculiza al modo de un mesías una fuerza que el capitalismo, que todo calcula, poco puede hacer, ya que está fuera del cálculo.
Es desde ahí –o sea desde Marx– donde Lacan encuentra la nueva noción de síntoma para el psicoanálisis al deshacerse de la estructura. El síntoma entonces tiene una extraña relación con el inconsciente simbólico ya que es definido ahora “como la manera en que cada uno goza del inconsciente en tanto el inconsciente lo determina”.
Esto permite una reorientación de nuestra práctica a partir de un acontecimiento de cuerpo como lo señala Lacan (definiendo al síntoma) que está más allá de la causalidad que instala la ley del deseo.
Así podemos suscribir a Lacan a la afirmación de B. Russell quien sostenía que el principio de causalidad era “una reliquia del pasado, que sobrevive, como la monarquía, sólo porque se supone erróneamente que no es dañina”.

domingo, 19 de mayo de 2013

Notas sobre identifixierung




Olga Molina


Freud se refiere a la fijación en un caso de curación por hipnosis, precisamente en una enferma que no podía amamantar a sus hijos, y reconduce los síntomas a las representaciones que conecta, en ese caso, con un afecto de expectativa que separa en los llamados designios, y las expectativas en sentido estricto, que relaciona con aquello que el sujeto, supone, le acontecerá. Lo conecta con el significado que tendrá para un sujeto el desenlace y por otro lado el grado de incertidumbre que depende de la expectativa. Las llamó representaciones penosas contrastantes.                              
La ponderación de las expectativas penosas, aclara Freud, puede conducir a la fobia y se refiere al caso de Emmy Von N. y su chasquido con la lengua, diciendo que el ruido, a partir de entonces, y sobre todo desde una repetición del mismo proceso, permanece fijado durante años. Parece que en esta etapa freudiana la fijación está referida a lo que llamamos hoy acontecimiento del cuerpo.
Fixiert: fijación, es en esa etapa del psicoanálisis, la fixierung de los hipnotistas, para designar la concentración de la mirada. Esta concepción aparece en el Prólogo de la traducción de Berheim “De la sugestión”, y su traducción del libro de Forel “Hipnosis” (1981). Algo fijado es algo establecido o consolidado de manera permanente.
En Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos (1893) dice Freud que un ocasionamiento sólo no alcanza para fijar un síntoma. O sea, se fija el síntoma, pero si el mismo se presenta varias veces con un cierto afecto, luego se fija y permanece. O sea, conecta fijación a afecto-síntoma y repetición. Es un viraje importante en el uso del concepto de fijación y Freud lo refiere ya en el caso de Emmy Von N.
En la investigación de Las parálisis motrices orgánicas e histéricas Freud menciona la fijación de un concepto o representación al recuerdo de un trauma, y también en el trabajo sobre Las neuropsicosis de defensa (1896), esa vez refiriéndose a la obsesión. Habla de la fijación a acciones ceremoniales o bien en una manía de duda universal.
En el Manuscrito L. refiere no directamente la sensación de fijación sino la repetición deliberada de ella. El niño que choca contra un mueble y se toca los genitales, es por el dolor y lo sexual que se produce la fijación. Otra vez se refiere a un suceso del cuerpo. Es importante tener en cuenta que hablamos de acontecimiento del cuerpo, si de ese acontecimiento ocurre la inscripción de la fijación de la pulsión, si no hay inscripción se trata de un suceso del cuerpo no de una fijación, de modo que comienza a esbozarse la idea, que desarrollará Lacan de la importancia de la función del escrito para pensar acontecimiento del cuerpo y el síntoma.                                                                                 
Cuando Freud habla de lo vivenciado y oído trata de situar cómo llegar a la meta de las escenas primordiales, y dice que a veces se consigue de manera directa y otras por el rodeo de las fantasías. Notemos que comienza a hablar del que será  el fantasma.
En el historial de Dora y Tres ensayos de teoría sexual, el término alcanza su desarrollo como una fijación a una etapa del desarrollo libidinal, de una detención del desarrollo. Entonces es fijación de una pulsión a un objeto y fijación de una pulsión a un cierto punto de su desarrollo.
Estas dos acepciones se corresponden a dos clases de regresión temporal, en el caso del Hombre de las Ratas se trató del efecto de la frustración como ocasionadora de una regresión de la libido a un punto de fijación previo. Sitúa los puntos de fijación en su importancia con las fases pregenitales en el desarrollo de la libido. Existe una íntima conexión clínica entre fijación y regresión.
Otro sentido de fixierung lo encontramos en La Interpretación de los sueños, en el capítulo VII, cuando da su segundo modelo del aparato psíquico, habla de fixierung, al referirse a los elementos Mn, las huellas mnémicas permanentes. Dentro de los elementos Mn, los elementos P, percepción, experimentan una fijación de índole diversa. El primero de esos elementos Mn contendrá una fijación (fixierung) de la asociación por simultaneidad (es el Essaim del Seminario 20), y los que están alejados del mismo material mnémico se ordenarán según otras clases de encuentro, relaciones de semejanza u otras.
En Esquema del psicoanálisis el concepto de fijación es usado en el sentido de Transcripción. Niederschrift, como en la Carta 52 y en Lo Inconciente. Luego lo refiere a escritura. Y en Moisés y la religión Monoteísta habla de una fijación de la tradición en el sentido de su registro.



Notas de la clase 9

En la Clase 9 del Seminario 2011, al referirse a la fijación en Freud, Miller sitúa la conexión del Uno y el goce. La fixierung es la pulsión detenida, sometida a una inhibición. Fijación de la pulsión a un cierto punto, Stelle, o en una multiplicidad de puntos del desarrollo de la libido. La libido que deberá llegar a un cierto grado de desarrollo genital. La libido, se moviliza, se desplaza y Freud aísla una referencia que llama punto de fijación. Es el llamado por Lacan, conjunción del Uno y el goce. Por ese punto la libido no se desplaza, no se metamorfosea, es un Uno de goce que vuelve siempre al mismo lugar. Es aquello que Lacan ubica como puntos de real.
En 1911, Freud, en el caso Schreber, dice que ya en Tres ensayos había referido que   cada estadio del desarrollo psicosexual ofrece la posibilidad de una fijación y así un lugar de predisposición. Señala que una fijación al narcisismo puede predisponer a una patología, o sea, habla de una fijación predisponente.
Refiriendo a los fenómenos patológicos considera la represión y descompone ese proceso en tres fases que permiten una separación conceptual:
1) La fijación precursora y condición de cada represión. El hecho de la fijación es: una pulsión no recorre el desarrollo previsto como normal y por eso hay una inhibición del desarrollo, permanece en un estado infantil.
2) La segunda fase es la represión propiamente dicha, es un proceso activo mientras que la fijación es un proceso pasivo.
3) Es el fracaso de la represión, la irrupción de lo reprimido que se produce desde el lugar de la fijación y tiene por contenido una regresión del desarrollo libidinal hasta ese lugar.
Las diversidades de la fijación son tantas como cuantos estadios hay en el desarrollo de la libido y no podemos consignar todas, tendrá que ver con la irrupción del síntoma. Después de Análisis Terminable e Interminable, el análisis hoy se prolonga mientras el analizante se encuentre en lucha con la fijación. Es el forzamiento lacaniano de los obstáculos encontrados por Freud que permitió la invención del pase.
Forzamiento a partir de la reducción del fantasma. En esa etapa del pensamiento de Lacan, el fantasma aparece en el lugar de lo real, lo cual hacía suponer una  reducción del fantasma singular, es decir el fantasma fundamental. El axioma del fantasma en el lugar de lo real.
Importa la oposición entre la constancia del axioma y la variabilidad de la deducción. Se trata de la condición fija del Uno del goce que había ubicado Freud.
Lacan demuestra en la fractura de esa fórmula, la caída del objeto a y la destitución del sujeto del marco del fantasma. Esa destitución lo libera de una constancia que queda centrada en el objeto a.
Luego Lacan ubica al objeto a como real para poder decir que hay algo de real en el fantasma y sostener que el fantasma es real porque vuelve siempre al mismo lugar para el sujeto. El sujeto se encuentra detenido en el objeto a. Lo real en el fantasma es el objeto a porque es constante y fija al sujeto. Esa constancia equivalente a una fijación de real, que es en Freud fijación pulsional.

Agrego que el concepto de fijación, según lo pienso, toma en Lacan una importante relación al síntoma como función del escrito y acontecimiento del cuerpo, porque la repetición toma la forma de lo que no cesa de escribirse, de la pulsión, en un punto de goce, que por no cesar de escribirse Itera el acontecimiento pulsional que le diera origen.

jueves, 16 de mayo de 2013

Fication



Lito Matusevich

Lacan en el seminario XXIV dijo: La identificación es lo que se cristaliza en una identidad. Esta fication está en alemán enunciada de otra manera, identifizierung dice Freud.

a) llama la atención que Lacan en su seminario IX, nos hace pensar que para el sujeto no hay identidad, hay identificación, y que aquí la identificación se cristalice en una identidad.
b) el neologismo fication parece reunir las palabras francesas Fixation (fijación) y Fiction (ficción).
c) Hipótesis: “saber y hacer con el síntoma es el fin del análisis” dice Lacan (en el mismo seminario); la identidad, que da una certeza de ser, hace pensar que no se trata de identificarse al síntoma. 

martes, 14 de mayo de 2013

En medio de Spinoza. Anotaciones desde Gilles Deleuze




Julia Eisbroch


Deleuze se refiere en su texto “En medio de Spinoza” a La Ética. Vamos a realizar un breve recorte respecto de aquellos capítulos de dicho libro que se refieren a los libros 3 y 5 de La Ética.

La clase llamada “Salir del mundo de los signos”, vemos que el conocimiento se produce a partir de las afecciones que siento en tanto experimento la impresión de los cuerpos sobre el mío.

Nos dice que hay diferentes tipos de signos:

1ª Indicaciones: son los efectos de un cuerpo exterior sobre el mío, son el trazo, la impresión. Spinoza los llama afecciones, ideas o percepciones, por ejemplo, la impresión del sol, hace calor.

2º Imperativos: son ficciones.

3º Interpretaciones: son abstracciones, por ejemplo, abstraigo una idea de montaña, y digo Dios es la más alta.

La afección es de corte instantáneo, permanente. Se refiere a los efectos de un cuerpo sobre el mío.

Primer género de conocimiento
Los afectos: aumento o disminución de mi potencia a causa de las afecciones. Es efectuada por la afección.
Los afectos son signos vectoriales de aumento o disminución de la potencia de actuar. Los afectos de base son la alegría y la tristeza, estos afectos son luces en el mundo oscuro de los signos.
Para Epicuro toda tristeza es mala. En él estaba la denuncia del tirano y de la religión.
Hay tristezas inevitables, por ejemplo la muerte de alguien querido, pero se puede inflar, re-adición, ahí una extraña alegría, dentro de la tristeza.
No existen líneas puras en tanto tristeza y alegría. Hay alegrías ritmadas por tristezas y viceversa.
Tristeza, disminución de la potencia de actuar, encuentro con un cuerpo que no conviene al mío.
El odio, querer destruir al objeto causa de la tristeza, es un afecto que proviene de ahí.
Tristeza, odio, interviene una alegría, que proviene de lo triste. Es una sucia alegría. También refiere que el afecto de espera o esperanza es triste.
Odio deriva de la tristeza, amor de la alegría.
Dice que uno fabrica tristezas, todo poder tiene necesidad de tristezas.
Plantea que selecciono mis alegrías, pero sigo dentro de los signos (segundo aspecto de la razón). Dos vectores de la pasión: alegría y tristeza.
Buscar la alegría, no necesariamente es el placer.

Segundo género de conocimiento
Para salir de las pasiones tengo que poseer mi potencia. Lo que capto ya no son efectos, sino relaciones entre ambos cuerpos. Saber más allá de las matemáticas, ejemplo, de saber nadar o bailar.
Aprender es organizar el encuentro.
Captar las cosas bajo las relaciones que se componen.
Se alcanza un saber vivir, se posee esa potencia. El buen nadador también muere, tristeza inevitable, pero más de acuerdo consigo mismo.

Entonces ya se trata de relaciones y no de simple afecto a partir del efecto de una afección de un cuerpo sobre el mío. Composiciones hasta el infinito. Proporciones de reposo, movimiento, velocidad y lentitud.

Soy apto para comprender mis relaciones con las suyas, esto no es posible en la tristeza (pasión inadecuada), en tanto hay un cuerpo que no conviene al mío, por lo tanto mi relación es destruida.
No se aprende abstractamente. Son relaciones compuestas entre un cuerpo y el mío.
Estos afectos ya no son pasiones, si no afectos activos, alegrías, pero hemos salido de los signos en tanto percepción.

Idea clara, distinta y adecuada. Nos dan las causas de los efectos.

La noción común: saber que hace uno con la vida.
Si hay una relación compuesta es común a los componentes y al todo. Son expresiones unívocas. Por ejemplo el movimiento de mi cuerpo y de la ola, puede ser unívoca, si se compone una relación.

Tercer género de conocimiento:
Elevarse de las nociones comunes a las esencias singulares de cada cosa. Es en su singularidad que cada cosa tiene su esencia. Es su potencia en tanto tal. Me capto en mi esencia, también al otro cuerpo y a Dios.

Se refiere al 3er. género de conocimiento, de las esencias. Esto desemboca en el libro V. Este habla de las esencias y nos dice que experimentamos que somos eternos (a partir del 2º y 3er. género de conocimiento).

¿Qué es la eternidad para Spinoza?

Se trata de saber lo que hacen en vuestra vida. Las personas que están ocupados por afecciones de primer género, o sea que no condujeron sus vidas, no podrán sentirse eternos. En cambio, poco de sí mismo muere cuando acceden al 3er tipo de conocimiento, es una experiencia mística y no religiosa. La eternidad es cuestión de experimentación. Experiencia activa, eternidad vivida por el 3er, tipo de conocimiento.
No hay esencia del hombre, si no de este o aquel o de determinadas relaciones.